¿Te ocupas o te preocupas?

Si vamos escalando por la pirámide de Maslow, detectamos que a medida que cubrimos las necesidades básicas, van surgiendo nuevas inquietudes que, si no sabemos gestionarlas de forma correcta, pueden convertirse en una problema que no nos dejen disfrutar de una vida feliz:

  • ¿Estaré educando bien a mi hij@?
  • ¿Cobraré la nómina a fin de mes?
  • El coche tiene muchos años, cualquier día nos deja tirados
  • ¿Me ha picado un bicho, me habrá pegado alguna enfermedad?
  • ¿Tendré alguna enfermedad en el futuro?
  • ¿Qué carrera estudiará mi hij@? ¿Y si no decide seguir estudiando, a qué se va a dedicar?
  • Vas a tener un accidente con la bici
  • Si vas a jugar, te vas a lesionar
  • No salgas que está lloviendo y te coges frío

Se trata de la teoría del ‘y si….’, ‘y si….’, que nos acompañan en el día a día y que según varios estudios realizados al respecto (Universidad de Pensilvania, en EEUU), indican que más de un 90% de las preocupaciones de las personas, no se hacen realidad nunca:

  • 40% preocupaciones nunca ocurren
  • 30% preocupaciones del pasado, que no vuelven a producirse
  • 12% preocupaciones innecesarias sobre la salud
  • 10% preocupaciones pequeñas, sobreestimadas
  • 8% preocupaciones que sí hay que prestar atención

Estamos en la era más segura de la evolución humana, pero sin embargo, también se trata del momento que más inseguridades nos generan. Esto es debido a una mala gestión o incapacidad para relajar la atención y estar constantemente en alerta, que deriva en miedo:

‘Sin estrés, alerta, precaución ante una amenaza, el ser humano no hubiera sobrevivido hasta ahora’

Uno de los motivos que provocan este exceso de preocupaciones, es exceso de información y la forma en que la recibimos: artículos sobre éxito y fracaso, documentales sobre la salud, estadísticas, vida sana y comida saludable, cómo educar a los hijos, vida social, restaurantes, viajes, vacaciones, moda, tendencias, retos virales, exposición de la vida idílica de los demás en las RRSS, fake news, la opinión de los demás, querer vivir la vida de otros, el dinero, relaciones, mitos sobre la pareja ideal, obsesión por el físico,…

Tod@s est@s se convierten en inseguridades permanentes, ya que todo lo que escuchamos y vemos en los demás, lo asociamos a que nos puede pasar.

Un exceso de preocupaciones, genera ansiedad, que supone exceso de futuro y, por lo tanto, decepción continua y sensación de fracaso que no nos deja avanzar y ser felices con el presente.

La forma de poder relativizar y vivir de una felicidad plena se resume en la siguiente frase:

‘Hay que ocuparse, no preocuparse’

Esto supone racionalizar y priorizar, distinguiendo lo importante de lo prescindible y lo urgente de lo habitual.

Alguna de las técnicas que utilizamos en CBC para conseguirlo son la matriz de Eisenhower, creencias limitadoras, aprender de la experiencia, hipnosis, etc.

La vida es un contraste de sensaciones: no todo es perfecto, no todo es malo, ni bueno y hay que arriesgarse, tener altos y bajos, aciertos y falos, pero sobre todo, sacar un aprendizaje de cada una de las experiencias vividas.

CBC (Coaching Salamanca)

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